Este nuevo proceso que hasta ahora comienza, lo digo de esta manera porque además de haberlo experimentado en el aula de clase, lo quiero implementar en mi vida personal y por qué no en mi vida laboral, ha dejado en mí una gran reflexión que me lleva a pensar en lo completos que somos nosotros como seres íntegros. La sensibilización que he recibido del acroyoga ha permitido en mi entender que somos mucho más que un cuerpo, somos espíritu, mente, alma. Este proceso ha sido muy enriquecedor puesto que permite entender mi cuerpo y así como entiendo mi cuerpo logro entender el del otro, respetarlo, amarlo, valorarlo. Del mismo modo se puede comprender la fuerza no solo física que requiere esta práctica, sino sobre todo la fuerza mental que esta requiere para su óptimo desarrollo. Realizado por Sergio Cruz